Empieza por el uso real: ciudad, montaña, caminos, viajes, desplazamientos diarios, carga o rutas largas. Después mira autonomía, postura, talla, tipo de motor, suspensión, peso, equipamiento y presupuesto. Una buena e-bike no es la más cara: es la que encaja con tu terreno, tu frecuencia de uso y tu forma de pedalear.
Si dudas entre varias, lo más rápido es comparar tres puntos: tipo de ruta, desnivel habitual y autonomía que necesitas sin ir justo.